
Tan fuerte se encontró que no dudó en cargar duramente contra los que ponen en duda su estado de salud: “Sé que algunos enfermos, con cierto sadismo incluso, aprovechan cualquier oportunidad para seguir lanzando sus malos deseos para conmigo, para con este humilde soldado”, publicó La Nación.
El “sádico” tiene nombre y apellido: el periodista Nelson Bocaranda. En su columna en el diario El Universal, el venezolano aseguró que el líder revolucionario fue examinado en el Hospital de la Universidad de Brasilia.
De acuerdo con la información manejada por Bocaranda, las pruebas confirmaron que el tumor localizado en la pelvis y en otros órganos “sigue estacionario” y que “la presencia de células de la enfermedad en el ducto sanguíneo sigue sin detenerse” debido al exceso de esteroides aplicado para “lucir bien”.
El uso de esteroides ha enfrentado, desde el inicio de la enfermedad, hace poco más de un año, a médicos cubanos, brasileños, venezolanos y rusos, tal como publicó WikiLeaks. Varios especialistas coinciden en que su abuso provocó la recidiva (reaparición de una enfermedad), que fue extirpada en febrero en La Habana, en la misma zona pélvica donde fue operado de un tumor maligno en junio del año pasado.
Bocaranda también insistió en que el brazo del fémur izquierdo, “fracturado por las sobredosis de radiaciones aplicadas en Cuba”, sigue martirizando al paciente, que mitiga los dolores con morfina y otros calmantes.
El presidente negó de principio a fin la exclusiva de Bocaranda, que desde hace 14 meses revela periódicamente informaciones consideradas secreto de Estado en la Venezuela bolivariana.
“Es absurdo y completamente falso que me hayan sacado para ser evaluado por galenos brasileños. A quienes me desean la muerte les deseo mucha vida para que sigan viendo cómo la revolución bolivariana sigue avanzando de victoria en victoria, de batalla en batalla”, contraatacó.
Fuente: El Diario
FACEBOOK
TWITTER