
En los más de cincuenta años que tiene el área de la inteligencia artificial, considerando como punto de partida la Conferencia de Darmouth del año 1956, se identifican dos paradigmas de los sistemas inteligentes, atribuyendo el concepto genérico al área de la inteligencia artificial. En palabras de Villena y sus colegas, contenidas en los apuntes sobre “Sistemas basados en conocimiento”, estos dos paradigmas son los sistemas basados en conocimiento y los sistemas expertos, los cuales caen en el simplismo de ser denominados equivalentes, especialmente en ámbitos académicos locales donde la inercia a la investigación es latente. Los sistemas basados en conocimiento tienen una orientación estructural, se encuentran en el área cognitiva o cognoscitiva y se utilizan para resolver determinados problemas utilizando un “saber” o conocimiento especifico, relacionado con el tipo de problemas más que con las capacidades intelectivas generales; en estos sistemas se realiza una separación entre el conocimiento codificado en la maquina, a manera de una base de conocimiento, y los mecanismos deductivos residentes en una máquina de inferencias. Por su parte, los sistemas expertos tienen una orientación funcional, se encuentran considerados como parte del área conductista y se utilizan para analizar las actividades que realiza un experto humano cuando se encarga de resolver problemas en un área concreta, con conocimiento altamente especializado, intentando emular o ayudar a dicho experto; estos sistemas tienen capacidad para adquirir experiencia de manera incremental, además de capacidad para conversar con los usuarios y explicar sus líneas de razonamiento.